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Las plantas de fresas están entre las frutas más apreciadas en el jardín. Su cultivo relativamente simple y su generosa producción las convierten en imprescindibles del huerto. Sin embargo, a veces es necesario trasladar estas plantas por diversas razones: reordenación del jardín, mejora de la exposición o renovación de las plantaciones. Descubra en esta guía completa los mejores momentos y técnicas para trasladar con éxito sus fresas.
Las mejores épocas para trasladar fresales
El momento constituye el elemento determinante para lograr el traslado de sus fresales. Aunque estas plantas rústicas generalmente soportan bien los trasplantes, hay ciertas épocas que son más favorables que otras.
El otoño representa el período ideal para trasladar fresales. Entre septiembre y octubre, después de la cosecha de los últimos frutos, las plantas entran en una fase de reposo vegetativo. Este período permite que las raíces se establezcan tranquilamente antes del invierno, sin que la planta malgaste su energía en la producción de frutos o follaje.
La primavera también constituye una excelente alternativa, particularmente entre febrero y marzo. En este momento, las plantas de fresa salen de su letargo invernal y reanudan su crecimiento. La savia sube, favoreciendo el enraizamiento en su nueva ubicación.
Evite absolutamente trasladar sus fresales durante el período de fructificación, es decir, de mayo a agosto según las variedades. Durante esta fase, toda la energía de la planta se concentra en la producción de frutos. Un traslado comprometería no solo la cosecha en curso, sino que también debilitaría considerablemente la planta.
Preparación del traslado de los fresales
Una preparación meticulosa condiciona el éxito de su trasplante. Esta etapa preliminar determina en gran medida las posibilidades de recuperación de sus plantas.
Comience por identificar la nueva ubicación de sus fresales. A estas plantas les gusta una exposición soleada o semi-sombreada, con un suelo bien drenado y ligeramente ácido (pH entre 6 y 6,5). Prepare el terreno deshierbando cuidadosamente y aderezando la tierra con compost o estiércol bien descompuesto.
Riegue abundantemente sus fresales 24 horas antes del traslado. Esta hidratación previa facilita la extracción y limita el estrés hídrico durante el trasplante. También prepare sus herramientas: pala bien afilada, podadora limpia, regadera y, si es necesario, sustrato especial para fresales.
Si planea dividir sus matas, este es el momento ideal. Las plantas de fresa de más de tres años se benefician de una división que rejuvenece la plantación y aumenta la producción.
Técnica de traslado paso a paso
La técnica de traslado requiere delicadeza y precisión para preservar la integridad del sistema radicular, verdadera clave para la recuperación.
1. Extracción del fresal
La extracción constituye la etapa más delicada de la operación. Una manipulación incorrecta puede dañar irreparablemente las raíces.
- Trace un círculo de 15 a 20 cm de diámetro alrededor del pie
- Inserte la pala verticalmente para cortar un cepellón compacto
- Deslice la pala bajo el cepellón en ángulo para levantarlo
- Agite suavemente para eliminar el exceso de tierra sin dañar las raíces
- Corte las raíces dañadas o demasiado largas con una podadora limpia
2. Preparación del nuevo agujero de plantación
El agujero de plantación debe adaptarse al tamaño del cepellón para favorecer un enraizamiento óptimo.
- Cave un agujero ligeramente más ancho que el cepellón
- La profundidad debe permitir que el cuello quede al nivel del suelo
- Ame los escombros del fondo del agujero con una horca
- Mezcle la tierra extraída con compost (1/3 de compost por 2/3 de tierra)
3. Plantación y acabado
La plantación final requiere atención para asegurar una recuperación rápida y vigorosa.
- Ubique el fresal cuidando que el cuello aflore la superficie
- Rellene gradualmente con la mezcla tierra-compost
- Apisonar ligeramente alrededor del pie sin compactar
- Riéguelo bien para eliminar bolsas de aire
- Ponga mantillo alrededor del pie para conservar la humedad
Cuidados post-trasplante
Los cuidados aportados después del traslado determinan la calidad de la recuperación y el vigor futuro de sus fresales.
El riego constituye el cuidado prioritario durante las primeras semanas. Mantenga el suelo fresco sin encharcarlo, regando regularmente pero con moderación. Un exceso de agua favorece la pudrición de las raíces, mientras que la falta compromete el enraizamiento.
Vigile la aparición de nuevos brotes, señal de que la recuperación se está realizando correctamente. Las primeras hojas pueden amarillear o marchitarse: es normal, la planta libera su antiguo follaje para producir uno nuevo, adaptado a su entorno.
Proteja sus plantas trasplantadas de las heladas tardías si ha realizado el traslado en primavera. Un velo de hibernación o un mantillo grueso suelen ser suficientes para resguardarlas.
Alternativa: la multiplicación por estolones
En lugar de trasladar completamente sus fresales, la multiplicación por estolones ofrece una alternativa interesante que preserva las plantas madre mientras se crean nuevos pies.
Los estolones son esas largas ramas rastreras que producen naturalmente las plantas de fresa. Cada estolón lleva varios nudos capaces de desarrollar raíces y hojas para formar una nueva planta independiente.
Para multiplicar sus fresales por estolones, localice un nudo bien desarrollado en un estolón vigoroso. Coloque una pequeña maceta llena de sustrato debajo de este nudo y manténgalo en contacto con la tierra con la ayuda de un gancho o una piedra. Riéguelo regularmente para mantener la humedad.
Después de 4 a 6 semanas, el nudo desarrolla un sistema radicular autónomo. Puede entonces seccionar el estolón que une la planta joven a la planta madre y trasplantar su nuevo fresal en el lugar deseado.
Errores a evitar durante el traslado
Algunos errores comunes pueden comprometer el éxito de su trasplante. Conocerlos le permite evitarlos.
No traslade nunca un fresal en período de floración o fructificación. Este error clásico priva a la planta de su energía en el momento en que más la necesita para su producción.
Evite agitar vigorosamente las raíces para eliminar la tierra. Las radículas, muy frágiles, se rompen fácilmente y comprometen la recuperación. Prefiera una limpieza delicada con agua clara si es necesario.
No plante demasiado profundamente: el cuello debe permanecer al nivel del suelo. Un enterramiento excesivo favorece la pudrición, mientras que una plantación demasiado superficial expone las raíces al desecamiento.
Resista la tentación de fertilizar inmediatamente después del trasplante. Las raíces dañadas no pueden absorber correctamente los nutrientes, y el exceso de fertilizante puede quemarlas. Espere de 4 a 6 semanas antes del primer aporte nutritivo.
Adaptar el traslado según las variedades
No todas las variedades de fresales reaccionan de la misma manera al traslado. Adaptar su técnica según el tipo cultivado optimiza sus posibilidades de éxito.
Las fresas remontantes, que producen varias veces en la temporada, soportan mejor los traslados en primavera. Su capacidad de producción extendida les permite compensar más fácilmente el estrés del trasplante.
Las variedades no remontantes, que concentran su producción en un período corto, prefieren los traslados otoñales. Este período les deja todo el invierno para establecerse antes de su único período de fructificación.
Las fresas de cuatro estaciones, más delicadas, requieren precauciones adicionales. Elija un período templado, evite los días ventosos y protégelas más después del trasplante.
Optimizar la ubicación de sus fresales
La elección de la nueva ubicación influye directamente en el éxito de su trasplante y en la productividad futura de sus fresales.
Priorice una exposición al sur o sureste que garantice insolación matinal evitando los excesos de calor por la tarde. Esta orientación favorece una maduración homogénea de los frutos y limita los riesgos de enfermedades criptogámicas.
Asegúrese de un buen drenaje: las fresas temen la humedad estancada que provoca la pudrición de las raíces. Si su suelo retiene demasiado agua, cree montículos de plantación o incorpore arena gruesa y compost.
Respete las distancias de plantación: 30 a 40 cm entre cada pie permite una buena circulación de aire y facilita el mantenimiento. Un espaciado insuficiente favorece el desarrollo de enfermedades y complica la cosecha.
Evite los lugares donde haya cultivado solanáceas (tomates, patatas, berenjenas) el año anterior. Estos cultivos comparten ciertos patógenos con los fresales y agotan el suelo en elementos nutritivos similares.

Après une carrière dans le commerce, j’ai changé de métier il y a plusieurs années pour devenir rédactrice spécialisée dans la maison. Vous découvrirez sur ce site mes articles liés à l’énergie (pompe à chaleur, poêle, solaire, …), décoration et bricolage.